miércoles, 31 de enero de 2018

Mantener y conservar

Me han hecho saber que fue desafortunada la comparación de los tumbos que está dando Mariano Rajoy  con nuestro entrañable “Juaete”. Pido perdón sin alguien se ha molestado. Por cierto que si alguien tiene curiosidad, hay más gente que analiza lo que le pasa a Rajoy.
https://www.elconfidencialdigital.com/blogs/la_espana_profunda/Rajoy-sigue-explicarse-bien_7_3083761595.html

Bien, a lo que iba. He leído por encima los PDF con los presupuestos de este año del ayuntamiento de Caudete. Como el 99% de los municipios de España, hay tres capítulos que acaparan gran parte del apartado de gastos: las remuneraciones del personal, gasto corriente y la amortización de deuda. El margen que queda para inversiones reales es escaso y más en un pueblo pequeño. 
Hoy en día, el contribuyente ya no desea ni lujos asiáticos ni actuaciones faraónicas ni gracietas ni ocurrencias. Ahora lo que toca es mantener y conservar en óptimo estado todo lo que hay. Se que los socialistas defenderán a ultranza la piscina climatizada cubierta y no cambiarán de idea. Pero fue un exceso para un pueblo tan pequeño. Ahora nos toca a todos los contribuyentes pagar su mantenimiento. Ya que está, pues que siga funcionando. Seguramente me dirán lo que he oído cientos de veces: “es que Caudete se merece…” bueno, sí, nos merecemos todo. Tener grifería de oro en cada casa o un Audi Q-5 en cada cochera. Pero no nos lo podemos permitir. 
Ya he visto que se están rebajando esquinas al ras del asfalto lo que está bien para sillas de ruedas y personas mayores. No voy a ser repetitivo con lo que ya he publicado en otros posts. Pero hay aceras y calles que necesitan un buen repaso. Por ejemplo, las raíces del arbolado en el último tramo de Atleta Amorós o la avenida de Villena han levantado bordillos y aceras. Eso no es “inversión”, es mantenimiento; un concepto que muchísimos ayuntamientos tienen abandonado. Y, como vuelvo a decir, hay muchas pequeñas cosas que mejorarían la estética urbana. Pero estoy cansado de dar ideas y que luego de rebote tener que oír “éste qué sabe”. Efectivamente, no sé nada; como Sócrates. Pero he visitado muchas ciudades y pueblos y tengo la manía de fijarme atentamente en muchos detalles. Para mi desgracia soy un observador enfermizo.
En fin, también es verdad que hay 17 concejales en el ayuntamiento. Para eso están también. Para que se fijen en las cosas (incluso las más minúsculas) y planteen arreglarlas. No están sólo para discutir en los Plenos sin son galgos o si son podencos.
Y digo más. Me permito decir todo esto porque aún sigo censado en el pueblo y pago mis impuestos en el pueblo. Por si alguien no lo sabía. 

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