miércoles, 10 de octubre de 2018

Diputaciones y sus carreteras


El domingo pasado me acerqué a Fontanares ya que tenía curiosidad por conocer su mercadillo. Menuda sorpresa al ver un puesto de calabazas y otros vegetales de un hombre ya mayor, en el que había una garrafa de aceite “Agulló”. Le dije al hombre: “este aceite es de mi pueblo, de Caudete”. Y me dijo: “muy buen aceite el de Caudete, muy bueno”. Salvada la anécdota quería llamar la atención de la forma de actuar de algunas diputaciones con las carreteras de su competencia. El tramo de la provincia de Alicante está en estado aceptable en general.


Pero el de la provincia de Valencia sigue en estado deplorable en algunos puntos. Menos mal, (qué generosos) que te lo advierten.

Si no recuerdo mal, el último arreglo integral que se hizo fue tras la gota fría de 1989. Este tramo hasta Fontanares depende de la Diputación de Valencia.
Diputación Provincial de Valencia. Sí esa de la que un señor llamado Alfonso Rus ha sido marqués, conde y duque, y gran expoliador y saqueador de dinero público (presuntamente).
Alfonso Rus, caudillo de Játiva por la Gracia de Dios se llenó (presuntamente) los bolsillos con billetes de 500 mientras tenía infraestructuras básicas hechas una pena. ¿Cuánto dinero público se ha volatilizado(*) en tonterías, chorradas, desmanes, comisiones, sobornos o ruinosos sueños megalómanos? Da vértigo pensarlo. Y lo básico, o no se hizo o se hizo con cuenta gotas. Da mucha, mucha, mucha pena.

(*) Lo de volatilizado es un decir. El dinero no desaparece, cambia de manos. 

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