miércoles, 9 de enero de 2019

Sangre obrera

     Hacía tiempo que no veía en papel una edición del periódico del PSOE “La Calle”. Puede que tenga que ver que se acercan las elecciones pero me parece muy bien que se sigan manteniendo estos soportes a pesar de que las redes sociales en sus diversas formas ya nos traen información instantánea, pero también nos transmiten muchos bulos. Leer en papel el periódico o un libro es un buen ejercicio y a mí me gusta. No debemos permitir que decaiga.
    Cuando en 2012 regalé mi archivo físico al ayuntamiento (por cierto no sé que uso se ha hecho de él) le sugerí al alcalde Mollá que sería bueno recuperar la revista La Villa como medio de comunicación pero, en fin, aquello se lo llevó el viento. Sea como sea defenderé la libertad expresión como pilar de la democracia. La defiendo y la defenderé provenga de donde provenga. Pero con los límites que debe marcar la seriedad, el rigor y el buen gusto.
   Y como decimos en la jerga, cambiamos de asunto.
   Vaya por delante que nunca me ha gustado el término “recursos humanos”. Parece a las personas nos ponen al mismo nivel que otros recursos de una empresa: financieros, energéticos o logísticos. Me gustaba más “director de personal”, “jefe de personal” o “responsable de personal”. A mi me suena más humano, mira por dónde. No sé quién lo acuñó pero nunca me ha sonado bien. A renglón seguido del artículo de opinión de mi buen amigo Miguel en Caudete Digital, creo que hay decisiones empresariales que al trabajador corriente como yo le resultan incomprensibles.
   Lo que he notado a lo largo de mi carrera profesional es que cuando más grande es la empresa más impersonal se vuelve. Los que trabajamos para grandes grupos ya sabemos que somos meros números. Un código.Y también sabemos que a la dirección sólo le interesa la cuenta de resultados. Cuanto más beneficio, mejor. No importa al coste que sea. Y si en el camino cae algún trabajador, creerlo; ya no les importa en absoluto. Ese “número” se sustituye por otro y ya está. No recuerdo si fue Marx u otro humanista el que dijo que el capitalismo caería fruto de sus propias contradicciones; o algo así.
    Tanto en el siglo siglo XIX como ahora las compañías  saben que hay más oferta de trabajadores que demanda y se aprovechan. No he leído al completo “el capital” sólo párrafos sueltos pero es suficiente para constatar que hay cosas que no han cambiado demasiado, salvo los inicuos horarios que había antes. Bueno, ahora que caigo me han contado un caso terrible donde la gente trabaja 13 o 14 horas diarias. Tendrían que aplicar la “Ley Fabril” que estableció el Reino Unido para acabar con esas barbaridades. Pero nadie dice nada. El que proteste ya sabe que el mes siguiente tendrá que ir a fichar… a la oficina de empleo.
   Hoy hay muchos directivos de grandes compañías que presentan rasgos psicopáticos. También hay políticos. A ver: psicópata no quiere decir asesino ni loco, nada más lejos. Psicópata es el que no empatiza con su semejante. Es incapaz de ponerse en el lugar del otro. No siente ningún remordimiento si tiene que prescindir de uno, diez o cien trabajadores. Algunos les llaman “tiburones” por su agresividad, pero creo que no es buen ejemplo; el tiburón, como cualquier animal salvaje, ataca para comer o para defenderse.
    ¿Echan a un trabajador de Crisnova-Vidrala tras 29 años de servicio, y encima tras una baja? Pues, mirad, tampoco me sorprende demasiado.
   Sabed que en los últimos 10 años, en mi sector empresarial han ido a la calle cientos de trabajadores con el único propósito de las compañías de adelgazar la masa salarial. Un trabajador con 20 o 25 años en una empresa sale caro. Así, con toda la desfachatez se lo dijeron a un compañero de prensa escrita cuando le echaron: “nos sales caro”. Así que, aunque sea injustificado, mezquino y miserable se prescinde de un trabajador con mucha antigüedad ya que a renglón seguido la empresa podrá contratar a alguien para pagarle un 50% menos de sueldo y con unas condiciones y derechos por los suelos. Añadiría también el concepto “falso autónomo”, una práctica fraudulenta muy presente.   
    Esto nadie lo controla; incluso a los políticos de alto nivel no les interesa controlarlo. Sería cerrarse ellos mismos la puerta de entrada a algún consejo de administración.
    Mientras escribo esto, recibo la funesta información de que Mediaset va a cancelar dos de sus espacios informativos y “reubicará” (¿?) a los trabajadores. Lo que yo decía, sólo importan los billetes. Por cierto, ¿sabéis quien manda en Mediaset-España?
     El caudillo de Mediaset-Italia. Eso es, Silvio Berlusconi. ¿Qué se puede esperar de semejante personajillo? Al final, todo cuadra.
    En fin, los trabajadores (al menos los del sector privado que es lo que conozco) estamos vendidos y esto nadie lo controla. ¡Ah! ¿Los sindicatos? Hace mucho que perdí la fe en ellos. Conozco gente muy maja en los dos sindicatos mayoritarios de Alicante pero ya no son lo que eran… para regocijo del gran capital.
    Hay otra frase muy buena que oí en una película de Billy Wilder: “el capitalismo es como una sardina muerta en la basura, reluce pero apesta”. ¿De verdad que vivimos en una sociedad más justa? No creáis, no.  Por desgracia, la sangre del trabajador sigue siendo el lubricante de la maquinaria del capitalismo. Puede que algún día colapse debido a su propia ambición, sus propias contradicciones y su propia inconsciencia, pero me temo que yo no lo veré.
   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

PUBLI GRATIS

    A mediados de los años 80, el genial Pedro Ruiz hizo un show en el que imitó a varios personajes políticos de la época; Felipe González,...