lunes, 25 de febrero de 2019

Duele el dolor.

    Dicen que no se debe legislar en caliente y puede ser un razonamiento acertado. Tampoco conviene hacer valoraciones en caliente. Así que lo que escribo hoy es fruto de una tranquila reflexión y que me puede costar algún disgusto. Y si es así demostrará que la verdad molesta.
   El pasado mes de mayo decía en este post: “A veces me río por no llorar cuando oigo a ciertos cargos políticos decir que nuestra sanidad pública es de las mejores del mundo. Puede que en algunos aspectos sí lo sea. En cobertura, en instrumental, en profesionales, pero en otros es decepcionante por no decir pésima. Sobre todo en gestión, organización y en la atención personal.
   ¿Cuántas veces hemos oído a amigos o familiares quejarse de que el médico de cabecera está más tiempo tecleando que atendiéndote? O, también, que le haces una pregunta y ni siquiera te responden. Esto último me lo cuenta mi madre con bastante asiduidad”.
    Esto es lo que publicaba en mayo. Es cierto que ya son 86 años los que tiene mi madre y los cuerpos están machacados. Ahora bien, ¿no es aliviar el dolor el primer mandamiento de la medicina?
    Tras un mes con un doloroso brote de artrosis, (o eso le dicen) ¿de verdad que no hay nada más fuerte de que esos caramelitos de paracetamol? Es angustioso, de verdad, ver a tu madre padecer de esa manera y sólo puedo llegar a varias conclusiones. 
1.- La Sanidad está completamente deshumanizada.  
2.- Los médicos de primaria tienen instrucciones de no derivar a especialistas a partir de determinadas edades. 
3.- A los viejos “nolotiles y paracetamoles” a ver si se van pronto al cementerio.
4.- No queda nada de dignidad por culpa de los cargos políticos que asignan tiempos de atención imposibles de cumplir. Las matemáticas y la salud son dos conceptos incompatibles. Esto va por Vd. Sr. Consejero de Sanidad.
    También contaba en mi anterior post que encontrar a alguien que curse Medicina por verdadera vocación es cada vez más raro. Pero existe y es la gran suerte que he tenido en Alicante con mi médica de cabecera. Le importan tres pimientos los tiempos que le imponen. Si tiene estará contigo 5 minutos, está 5. Si tiene que estar 15, esta 15. Responde a los interrogantes que planteas y te presta atención. Sí es una especie en vías de extinción. Por ello no diré su nombre ni dónde tiene la consulta para evitar que algún cargo político pueda reprenderla.
   Qué malo es llegar a viejo. Miedo me da, porque este sistema va a ir a peor.
   Como decía siempre Chimo Medina, “que a nadie le pase”. 

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